domingo, 30 de septiembre de 2012

Pasiones reales

 
Hoy voy a hablar de un tema filosófico-histórico.
Muchos autores han escrito innumerables biografías sobre reinas, príncipes, etc. Estas biografías fueron posibles por los cronistas que escribían los hechos más importantes de la ciudad, estos valiosos manuscritos hicieron posibles que hoy día sepamos que cierto rey normando murió al comer Lampreas ( a las que era muy afecto al parecer) o que la reina Victoria mandó hacer esculturas con las manitos de sus hijos cuando eran pequeños y un sin fin de curiosidades.
 Y otros detalles menos inocentes. A la reina Catalina de Médicis se le adjudican varias muertes por envenenamiento. Convengamos en que tenía sangre italiana, y los italianos eran célebres por sus venenos, tenían maestros en su corte expertos en estos "emplastos". Se cree que esta reina asesinó a Juana de Navarra obsequiándole unos guantes envenenados.
Y otros crímenes más horrendos como las muertes de los hugonotes en la noche de San Bartolomé.
El Enrique VIII matando a sus esposas porque ya se aburría de ellas y no le daban el ansiado heredero varón. Y la pobre Anna Bolena juró sobre los evangelios su inocencia pero el rey estaba decidido a quitarla de en medio y le convenía creer que era adúltera. Pero como muestra de piedad, o de "caballerosidad" envió a buscar al mejor cortador de cabezas que vivía en Francia, solo para que la pobre no sufriera al morir. ¡Qué detalle!

Luego tenemos a personajes reales autoritarios como Luis XIV el estado soy yo gritaba a los cuatro vientos, soy el rey sol... Y tenía un séquito de cortesanos que tenían el privilegio de verle al despertar, vestirle,etc...
Y su nieto Luis XVI apasionado coleccionista de relojes, que se dijo que pasó su noche de bodas arreglando estos preciosos artefactos dejando a su pobre esposa abandonada.
Hubo reyes temidos, odiados, o ridiculizados.
Los cronistas anotaron todo en sus manuscritos, en el Medioevo estas historias estaban teñidas de superstición. Si un rey entraba en una iglesia y las velas se apagaban significaba que no podrían conservar el reinado mucho tiempo.
  Cuando el malvado papa Alejandro, padre de los perversos Borgia (Cesar y Lucrecia) murió ocurrieron cosas muy extrañas... El ataúd se abrió hinchado, y un ángel y un demonio se disputaron el alma del condenado. Todos creen que ganó el diablo. Esta era una creencia muy extendida en el Medioevo (mencionada en el artículo sobre la fe y el misticismo).
 Y luego aparecen esos "epítetos" unidos al nombre del Rey: Felipe el atrevido, Luis el bien amado (el que tenía un escondrijo cerca de Versalles donde recibía a jovencitas a quienes tomaba como amantes y luego, dotaba y conseguía esposo en gratitud al amor brindado por ellas), Carlos el temerario, Pedro el grande, Felipe el bueno, Henry boclerc (el buen escritor) y hasta hubo un rey santo en Francia Luis IX, piadoso en extremo.
Esos nombres, apodos, son la huella de la pasión que dominó su existencia. Todos los reyes como todos los seres humanos tenemos nuestras pasiones, pero siempre hay una que prevalece, que domina a las demás.
Y eso es justamente lo que descubre o debe descubrir quien escribe una biografía. Qué pasión dominaba a su monarca porque esa pasión será determinante en su reinado. Ambición, codicia, lujuria, crueldad, belicismo...
Porque han dicho que cuando dominaba la lujuria, este "defecto"(por llamarlo de algún modo) los reyes no dejaron de perseguir mujeres, y tener amantes, el caso extremo Enrique VIII con su montón de esposas, llegó a pelearse con el vaticano y rompió relaciones con la religión católica por su causa cuando le negaron el divorcio.
No es el caso de otros reyes, que tuvieron una sola esposa y ninguna amante, como el buen Luis IX, cuya fe exacerbada en Cristo dominaba sobre sus debilidades.
Estas historias biográficas están teñidas de subjetividad, es necesario ser veraz pero resulta imposible ser cien por ciento objetivos a la hora de relatar hechos, y circunstancias que influyeron en la vida de un rey. Porque no escriben las máquinas sino los escritores, y si uno lee varias biografías sobre el mismo personaje encontrará que los hechos históricos son los mismos, pero las causas, y la personalidad del protagonista es diferente. Todos los reyes y reinas, papas, tienen defensores y detractores y lo más cómico es leer que "los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la causas de tal guerra" y hasta el día de hoy se sigue cuestionando las verdaderas causas de la revolución francesa por ejemplo y de otros hechos determinante de la historia.

Sin embargo estas biografías nos trasportan a otra era, como si pudiéramos viajar en el tiempo, y el escritor con inimitable talento es capaz de hacernos partícipe del drama, y de hasta llegar a comprender a ese personaje oscuro y terrible que fue Juan Sin Tierra,  o de la desdichada Juana La loca (loca de amor for ever) y son herramientas muy útiles para quienes quieran escribir histórica, pues la investigación que tienen estas biografías no tienen desperdicio ninguno.

Imagino que estas pasiones reales pueden ser muy bien aplicadas a nosotros los seres comunes de este mundo, lo difícil es a veces descubrir qué pasión nos domine y pensar si seríamos capaces de domeñarla.








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viernes, 28 de septiembre de 2012

martes, 25 de septiembre de 2012

viernes, 14 de septiembre de 2012

La fe y el misticismo en la Edad Media

 
En la Edad Media la sociedad estaba divida en estamentos, en clases, y era muy difícil la movilidad social. Lo cual significada que el hijo de un herrero no podía convertirse en noble o en orfebre por ejemplo. Los hijos seguían la profesión de sus padres, y quien nacía pobre moría pobre, seguramente a edad prematura. Aunque debo decir que los ricos tampoco vivían hasta los 60 años. La longevidad era rara, y se hoy se sabe que los monjes eran los más longevos de esos tiempos, tal vez por su alimentación natural y poco contaminada. 
  Todo estaba perfectamente organizado (o casi) pero también estaban esos personajes raros, solitarios y locos, y los místicos, que podían pertenecer a una orden religiosa: vivir en un monasterio, una ermita o una comunidad rebelde como los cátaros (sigloXI,XII aproximadamente). 
 Estos místicos vivían apartados de la sociedad y son un valioso aporte a la cultura europea de su tiempo con sus estudios adelantados sobre la trasmigración de las almas (cátaros) todo un adelanto para una época dominada por las creencias católicas. Tampoco debemos olvidar a los alquimistas, hoy día siguen estudiándose sus principios. La excusa del oro como purificación del alma quien se convertiría en una gema brillante y alcanzaría la perfección. Creencia ratificada por el doctor Brian Weiss en su libro "Muchas vidas muchos maestros"(la recomiendo).  
Es una opción, una explicación a la angustia que nos provoca la muerte, que parece un hecho natural en el mundo entero, pero algo difícil de aceptar y entender. 
Muchos de estos místicos fueron perseguidos y ejecutados. La orden de los templarios perseguida y casi extinguida por Felipe le belle (rey francés llamado el bello porque era muy guapo y además se vestía con suma elegancia), quien codiciaba más que nada los bienes de esta orden.
Los cátaros que contaron muchos adeptos entre los nobles y burgueses del sur de Francia encontraron un fin similar, quemados, torturados y perseguidos por largo tiempo, fueron unos adelantados de su tiempo. Para un tiempo que no estaba preparado para sus enseñanzas que hoy perduran.

La Iglesia católica, la más poderosa de todos los tiempos, desconfiaba de todo lo que se alejara del dogma, nada podía ser cuestionado, ni la virginidad de María, ni el misterio de la santa trinidad y todo el conocimiento giraba en torno a las concepciones divinas. La medicina sufrió muchos atrasos, con ese cóctel peligroso que involucraba a la astrología y a la superstición. Había enfermedades incurables entonces y el señor tenía la potestad de llevarse a quien quisiera a su paraíso. No había consuelo para una madre que perdía a su hijo, no había oración, ni explicación más que "fue voluntad de Dios, y nadie debe cuestionarla".  Hoy día diríamos "pero qué Dios misericordioso y amoroso se lleva la vida de tu hijo?" Pero la religiosidad, el gran dominio de cuerpos y almas que tenía la Iglesia hacía que los cristianos aceptaran esta respuesta.

La iglesia empleó métodos nada piadosos para sofocar a estos místicos y hoy sabemos que fueron unos adelantados de su tiempo, aquellos que se atrevieron a investigar y a cuestionar a ese Dios que hacía y deshacía a su antojo. La naturaleza dual del ser humano: cuerpo y alma. El alma que habita varios cuerpos hasta alcanzar la perfección, creencia defendida hoy día por los hindúes, los metafísicos y varias corrientes nuevas de pensamiento. 
La Edad media no fue una época oscura, fue una época de luz y descubrimiento, de misticismo y magia, de doncellas y caballeros que morían felices por las damas de sus pensamientos. Fue en estos tiempos que nacieron los pensadores que tendrían la osadía de desafiar el poder imperante. Heroísmo, misticismo, y una fe que le ayudaba a sobrellevar la miseria, el hambre y las guerras.  Pero no era la fe colectiva, el dogma sagrado, era una fe privada, cotidiana, la fe que ayudaba al hombre a vencer sus pecados. Una religiosidad tan profunda que no temían a la muerte sino que iban hacia ella gustosos sabiendo que les esperaba el paraíso.  . Y esa fe la tenía "el justo", el mercader, el religioso y el bribonzuelo, pues cuando llegaba "la hora" de comparecer ante el "Altísimo" todos temían a los tormentos del alma por el pecado. Se compraban indulgencias con este fin  y se realizaban peregrinajes a lugares muy lejanos por este fin. Cuantos personajes célebres realizaban un peregrinaje a Roma para expiar sus culpas o las de su familia... Pues los crímenes de sus familiares eran también los del individuo. Y nadie sorprendía que el villano, malhechor y asesino se asustara cuando llegara su hora y pidiera a gritos recibir la última confesión. Llamada extremaunción con los años, destinado primero a los reyes primero y extendido al resto de los fieles después. Un ritual extraño, donde el sacerdote untaba los ojos, la nariz y la boca del moribundo (lugares por donde salía el alma). 
Se creía que al momento de la muerte un ángel y un demonio se disputaban el alma del difunto,  y el hombre del  Medioevo angustiado por esta cuestión procuraba ser enterrado cerca de una Iglesia. Comprando indulgencias y haciendo importantes donativos a la Iglesia, destinando un dinero de su herencia para pagar misas por su alma.


Esta fe exacerbada tenía la virtud de consolarle, de ayudarle a soportar sus infortunios y también de mantener a raya su ambición y egoísmo. De justificar la injusticia y la desigualdad social.  Pero dejando de lado las maquinaciones de un sistema que funcionaba con sus carencias y posibilidades, debo reconocer que la fe  y el misticismo hacían al hombre espiritual, alejándole de los males del materialismo, haciéndolo solidario y capaz de los mayores sacrificios por el bien del prójimo. 












domingo, 9 de septiembre de 2012

El señor de las tinieblas




La historia del diablo, contada por los católicos es las del angel caído en desgracia por querer ser como Dios, pecando de soberbia. Antiguamente Dios vivía con sus ángeles en un lugar apacible, todo era perfecto, hasta que este pícaro se sublevó, quiso ser como el Creador. Expulsado del paraíso junto a sus compinches, fundó su propio negocio, llamado el infierno.  Lugar al que iban los pecadores más "grosos", porque según la fe siempre había una oportunidad de arrepentirse en el purgatorio, purgar los pecados y luego acceder al paraíso...
En algunos cuentos del Medioevo y leyendas antiguas, el demonio era presentado como un sujeto encantador, se le personifica de diferentes formas, se le confiere cierta humanidad y también las mismas debilidades. Ansioso siempre de captar almas para su infierno, tentando al hombre de mil maneras, sobre todo a través de la mujer.

El hombre era tentado a pecar por ese demonio que le observaba a distancia. Porque  conoce todos sus pecados y  también sus pensamientos. Es el cuco de los cuentos, el que vigila con su aspecto horrible desde las sombras.
 Brujas y nigromantes ofrecen sacrificios en su honor, y actualmente sigue teniendo sus fieles.
Expertos en el tema "demonología" coleccionan toda clase de manuscritos sobre el diablo como un tesoro y discrepan en algunos puntos. Ningún otro ser despierta tanto el misterio, y temo que muchas muertes injustas han sido por su causa. Caso brujas de Salem Estados Unidos por ejemplo. Cazas de brujas en todos los tiempos y yo me pregunto si el fanatismo religioso no es más peligroso que ese ser oscuro que nadie ha visto  al que se le achacan todos los males de este mundo.
  El mayor engaño del demonio es hacernos creer que no existe, dijo alguien. Y yo me pregunto si realmente existe , y si puede existir peor infierno que este mundo lleno de miseria, masacres e injusticia. Y como ese padre bondadoso y generoso nos deja solos, librados a nuestra suerte.
 Somos un poco del bien, somos un poco del mal, no existen santos y tampoco demonios, seres egoístas e inmorales suelen tener inesperados gestos de generosidad con el prójimo.

La escencia de Dios, la escencia del demonio sigue siendo el misterio.
Un día, una dentista me contó una historia que podría llamarse "el diablo siempre cobra sus favores" aplicado a un caso concreto. Al parecer la hija de esta mujer sufría porque su niño de 7 años tenía una enfermedad grave. Cuenta la dentista que para curarlo su hija fue a ver a una bruja. Esta curó al niño por intermedio de sus "artes maléficas" pero luego el marido de su hija(el padre del niño) enfermó de forma inesperada, adquirió una enfermedad similar a la leucemia que no tiene cura. Y la frase que empleó la odontóloga fue la siguiente, bueno, debo agregar que la mujer pertenecía a una iglesia evangelista liderada por un tal pastor Marquez que tiene muchos fieles en mi país, la frase que usó fue: viste, el diablo da, pero quita mucho más. Curó a mi nieto pero hizo que mi yerno adquiriera una enfermedad incurable.

Una anécdota interesante.  Hay muchos especialistas en el tema, y debo decir que me he enterado que cada vez que se filma una película sobre el diablo ocurre cosas extrañas, ciertos accidentes sin explicación. Tal vez sea el miedo que nos han inculcado al demonio lo que nos mueve que tengamos cierto respeto por los asuntos que tienen que ver con él.  Desde niña me han asustado con el diablo (fui criada por una madre archi católica y ella no era quien me asustaba en realidad, sino mi abuela con el afán de inculcarnos la fe (a mí y a mihermana)nos decía que había que tener cuidado "porque el diablo nos miraba, nos vigilaba". El diablo era ese horrible monstruo, está lleno de ardides y astucia.
Cada cual tendrá su experiencia personal, yo puedo decir que jamás asusté a mis niños ni con diablos ni con ningún monstruo y hoy veo con orgullo que son niños que no sufren pesadillas ni tienen miedo. Y que mi niño mayor vio la película el rito sin asustarse, muy sorprendido de que yo estuviera mirando por la ventana porque me parecía escuchar ruidos extraños mientras la miraba. Y al final enojado me dijo; mamá no veas esas películas que después tenés pesadillas. Ja,ja!!! Pero la peli está muy bien lograda, como las antiguas películas de terror.


Y para terminar una frase que también he oído sobre este mítico y  malévolo personaje: "el mejor engaño que ha hecho el demonio es habernos hecho creer que no existe"