sábado, 19 de mayo de 2012

El rol de la mujer en la historia





Es muy importante saber de nosotras y de nuestro rol a lo largo de la historia.
Hace semanas mencionaba un libro que para mí es una joyita llamado "historia de la esposa" de M.Yalom, investigadora, periodista y judía, y aquí mencionaré los puntos más importantes de esta obra.
Porque no es una historia de la mujer como esposa, compartiendo junto al hombre el rol de la procreación y demás, tampoco es una obra feminista, aunque debería ser considerada en estos términos.
El libro hace un exhaustivo y bien documentado raconto de cómo vivía la mujer, qué pensaba, cuáles eran sus limitaciones, etc., durante la época primitiva hasta nuestros días. Es un trabajo extenso, muy extenso pero me lo leí en un viaje y lo disfruté porque es muy ameno e instructivo.
 De nuestras congéneres hay voces, mujeres independientes en el Medioevo por ejemplo Christine de Pisan, Ildegarda de Bingen, y otras, escriben sus manuscritos, se expresan libremente. Porque desgraciadamente lo que primó durante mucho tiempo fue la opinión que tenían los hombres de las mujeres, no existía casi la historia de las mujeres contadas por sí misma. Han de imaginar lo prejuicios, las injusticias y demás. Porque para los monjes la única mujer adorable era la virgen María, el resto éramos instrumentos de Satán, la tentación, la bonita carne tentadora, sucias, pecadoras. Hasta el día de hoy existe esta misoginia de la iglesia contra la mujer, y no solo la ostenta la iglesia católica...
  Y la incapacidad de poder hablar por nosotras mismas, de expresarnos libremente y decir qué nos pasa, cómo somos es una gran pérdida para la historia, porque vaya si hemos sido valiosas. Hemos cuidado a nuestros hermanos, parido hijos, cuidado y guardado hogares, trabajado de sol a sol a la par del hombre pero siempre hemos sido relegadas, menospreciadas, vistas como el mal agazapado por la absurda historia de la serpiente que tentó a Eva.
 Sí, y no solo hemos sido sometidas y menospreciadas, la mujer del Medievo y hasta la era victoriana fue dominada, maltratada, sometida tenazmente a la voluntad del hombre. El decidía todos los asuntos importantes, era el heredero principal, disponía de nuestros bienes y la educación de nuestros hijos.
Ni que hablar del maltrato físico Dios mío, de existir las crónicas creo que más de una tendría un ataque de rabia e indignación de ver como la violencia física era tolerada y hasta alentada, contra la mujer y también los niños. Los más débiles de una sociedad.
Este es un tema candente, desgraciadamente cultura.
Hubo un tiempo en que las cosas mejoraron, también hubo excepciones, no todos los hombres eran tan locos y violentos. Solo que si una mujer tenía la mala fortuna de casarse con un golpeador, ¿a dónde podría quejarse? ¿Quién la escucharía? En la Edad media habría huido a un convento, se habría convertido en  ermitaña. Porque además no existía el divorcio. Y si enviudaba, si acaso era libre y pertenecía a la clase alta, en el Medioevo, tendría dos opciones: el convento o un nuevo marido escogido por su familia. Ese nuevo marido sería una pieza clave para la familia de la joven, y la unión era vista por su conveniencia, nada más. Nadie se tomaría la molestia de preguntarle a la viuda su parecer, ni de observar la personalidad del pretendiente.
 Con el transcurso de las épocas, llegamos al renacimiento, la reforma, la iglesia católica pierde su poderío. Lutero el reformador se casa con Katharina, una monja que huyó de un convento y tiene una cantidad de hijos. Se dice que ama y valora mucho a su Kata, a quien dice tiernamente Kathe que en alemán significa cadena.
Se observan cambios en la sociedad, pero la mujer sigue sin ser dueña de su herencia, solo una parte, la famosa dote está a su disposición hasta que el marido mete el guante por supuesto... ¿Y qué es la famosa dote sino la forma de desheredar a las hijas que debían casarse para asegurarse un hogar y protección masculina?? Pasaban de un carcelero a otro, primero el padre y luego el marido.


Por supuesto que a lo largo de la historia han existido mujeres solitarias, independientes, ejerciendo un oficio estrictamente femenino. Estaban las místicas en la edad media, las religiosas, las sangradoras, las médicas y otros oficios con menor estima. ¿Qué me dicen de la astuta celestina del autor Rojas? La clásica bruja, curadora, que reconstruía virtudes de las más pícaras que debían casarse entre otras cosas. Temidas, odiadas pero necesitadas en una sociedad supersticiosa y ansiosa de curas milagrosas que por supuesto no existían.
Estas mujeres son la excepción, son una minoría, sin embargo hay que destacar su importancia.
Como la de las queridas mártires de chicago.
Porque llegamos al siglo XIX y mientras las niñas de sociedad eran vendidas al mejor postor en el selecto mercado matrimonial, y su vida transcurría entre fiestas, obras benéficas y labores de punto otras menos afortunadas (tal vez el término no sea el apropiado) se ganaban el pan trabajando con la aguja, ejerciendo el oficio más antiguo del mundo o trabajando en una fábrica por un salario de hambre.
En una familia pobre todos trabajaban, los campesinos, los trabajadores de las fábricas. Las mujeres siempre hemos trabajado, afuera y también adentro, porque aunque pocos lo reconozcan la labor del ama de casa es fundamental para la familia y para el bienestar del ser humano. Y la lección que me dio ese libro fue a valorarnos un poco más, en una sociedad donde el hombre sigue teniendo el poder porque simplemente le pagan más que a la mujer. Y es a nivel mundial me temo, igual trabajo que la mujer mejor salario, y porque también hemos avanzado, pero seguimos teniendo enemigos dentro de nuestros congéneres (una verdadera pena no valorarse a sí misma como mujer)
Como decía, hemos criado, cuidado enfermos en la familia, fuimos y somos, enfermeras, cocineras, planchadoras, etc,etc, y eso es un aporte muy importante porque durante siglos fuimos relegadas al mundo doméstico. Trabajando en el campo, en la ciudad, o no, de nostras dependió nada más y nada menos, que la raza humana no se extinguiera y no hablo del mero hecho de la reproducción de especie.
Hemos aportado mucho a la historia, hemos sido parte de ella, desde la visión de otros muchas veces, pero estamos aquí, fuertes y luchando por nuestro lugar. Nos convendría ser más cerebrales como ellos, más frías y no tan sensibleras, pero somos así. Y lo primero es valorar nuestra condición y respetar al ama de casa en vez de llamarla una vaga que solo trae niños al mundo como dicen por aquí.
Mi país está lleno de contrastes, hay muchas excepciones, muchas mujeres aportando lo suyo y también en el resto del mundo. Afortunadamente.