viernes, 14 de septiembre de 2012

La fe y el misticismo en la Edad Media

 
En la Edad Media la sociedad estaba divida en estamentos, en clases, y era muy difícil la movilidad social. Lo cual significada que el hijo de un herrero no podía convertirse en noble o en orfebre por ejemplo. Los hijos seguían la profesión de sus padres, y quien nacía pobre moría pobre, seguramente a edad prematura. Aunque debo decir que los ricos tampoco vivían hasta los 60 años. La longevidad era rara, y se hoy se sabe que los monjes eran los más longevos de esos tiempos, tal vez por su alimentación natural y poco contaminada. 
  Todo estaba perfectamente organizado (o casi) pero también estaban esos personajes raros, solitarios y locos, y los místicos, que podían pertenecer a una orden religiosa: vivir en un monasterio, una ermita o una comunidad rebelde como los cátaros (sigloXI,XII aproximadamente). 
 Estos místicos vivían apartados de la sociedad y son un valioso aporte a la cultura europea de su tiempo con sus estudios adelantados sobre la trasmigración de las almas (cátaros) todo un adelanto para una época dominada por las creencias católicas. Tampoco debemos olvidar a los alquimistas, hoy día siguen estudiándose sus principios. La excusa del oro como purificación del alma quien se convertiría en una gema brillante y alcanzaría la perfección. Creencia ratificada por el doctor Brian Weiss en su libro "Muchas vidas muchos maestros"(la recomiendo).  
Es una opción, una explicación a la angustia que nos provoca la muerte, que parece un hecho natural en el mundo entero, pero algo difícil de aceptar y entender. 
Muchos de estos místicos fueron perseguidos y ejecutados. La orden de los templarios perseguida y casi extinguida por Felipe le belle (rey francés llamado el bello porque era muy guapo y además se vestía con suma elegancia), quien codiciaba más que nada los bienes de esta orden.
Los cátaros que contaron muchos adeptos entre los nobles y burgueses del sur de Francia encontraron un fin similar, quemados, torturados y perseguidos por largo tiempo, fueron unos adelantados de su tiempo. Para un tiempo que no estaba preparado para sus enseñanzas que hoy perduran.

La Iglesia católica, la más poderosa de todos los tiempos, desconfiaba de todo lo que se alejara del dogma, nada podía ser cuestionado, ni la virginidad de María, ni el misterio de la santa trinidad y todo el conocimiento giraba en torno a las concepciones divinas. La medicina sufrió muchos atrasos, con ese cóctel peligroso que involucraba a la astrología y a la superstición. Había enfermedades incurables entonces y el señor tenía la potestad de llevarse a quien quisiera a su paraíso. No había consuelo para una madre que perdía a su hijo, no había oración, ni explicación más que "fue voluntad de Dios, y nadie debe cuestionarla".  Hoy día diríamos "pero qué Dios misericordioso y amoroso se lleva la vida de tu hijo?" Pero la religiosidad, el gran dominio de cuerpos y almas que tenía la Iglesia hacía que los cristianos aceptaran esta respuesta.

La iglesia empleó métodos nada piadosos para sofocar a estos místicos y hoy sabemos que fueron unos adelantados de su tiempo, aquellos que se atrevieron a investigar y a cuestionar a ese Dios que hacía y deshacía a su antojo. La naturaleza dual del ser humano: cuerpo y alma. El alma que habita varios cuerpos hasta alcanzar la perfección, creencia defendida hoy día por los hindúes, los metafísicos y varias corrientes nuevas de pensamiento. 
La Edad media no fue una época oscura, fue una época de luz y descubrimiento, de misticismo y magia, de doncellas y caballeros que morían felices por las damas de sus pensamientos. Fue en estos tiempos que nacieron los pensadores que tendrían la osadía de desafiar el poder imperante. Heroísmo, misticismo, y una fe que le ayudaba a sobrellevar la miseria, el hambre y las guerras.  Pero no era la fe colectiva, el dogma sagrado, era una fe privada, cotidiana, la fe que ayudaba al hombre a vencer sus pecados. Una religiosidad tan profunda que no temían a la muerte sino que iban hacia ella gustosos sabiendo que les esperaba el paraíso.  . Y esa fe la tenía "el justo", el mercader, el religioso y el bribonzuelo, pues cuando llegaba "la hora" de comparecer ante el "Altísimo" todos temían a los tormentos del alma por el pecado. Se compraban indulgencias con este fin  y se realizaban peregrinajes a lugares muy lejanos por este fin. Cuantos personajes célebres realizaban un peregrinaje a Roma para expiar sus culpas o las de su familia... Pues los crímenes de sus familiares eran también los del individuo. Y nadie sorprendía que el villano, malhechor y asesino se asustara cuando llegara su hora y pidiera a gritos recibir la última confesión. Llamada extremaunción con los años, destinado primero a los reyes primero y extendido al resto de los fieles después. Un ritual extraño, donde el sacerdote untaba los ojos, la nariz y la boca del moribundo (lugares por donde salía el alma). 
Se creía que al momento de la muerte un ángel y un demonio se disputaban el alma del difunto,  y el hombre del  Medioevo angustiado por esta cuestión procuraba ser enterrado cerca de una Iglesia. Comprando indulgencias y haciendo importantes donativos a la Iglesia, destinando un dinero de su herencia para pagar misas por su alma.


Esta fe exacerbada tenía la virtud de consolarle, de ayudarle a soportar sus infortunios y también de mantener a raya su ambición y egoísmo. De justificar la injusticia y la desigualdad social.  Pero dejando de lado las maquinaciones de un sistema que funcionaba con sus carencias y posibilidades, debo reconocer que la fe  y el misticismo hacían al hombre espiritual, alejándole de los males del materialismo, haciéndolo solidario y capaz de los mayores sacrificios por el bien del prójimo. 












5 comentarios:

  1. Un artículo muy interesante. Toda un alección de Historia medieval.

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  2. Una interesante lección. Yo también creo que la edad media no fue una época oscura, hay demasiados héores, damas...etc. Adoro esa época!!
    Un beso!!

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  3. Totalmente de acuerdo Raquel, a mi me encanta el medioevo también, besoss

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  4. Como siempre, Cami, excelentes artículos y muy bien documentados.

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