miércoles, 27 de junio de 2012

San Luis y los hombres del Medioevo





Leí varias biografías y archivos del rey llamado el santo, hablo de San Luis de Francia para poder escribir mi novela el corazón de la doncella.
En principio se llamó la piedra mágica y tardé como dos años en terminarla.
Aunque dicho rey es un personaje secundario y aparece obsesionado por pillar al temible hechicero español (por favor no se quejen de que en las novelas los españoles siempre son los malos, porque en hollywood los latinos somos siempre los malos y en mi novela no es malo en realidad el personaje de Alfonso Amir, el nigromante español, sino un médico que experimenta con artilugios para curar.
Este personaje tiene ciertas similitudes con otro que encontré en un libro sobre leyendas de España y me pareció sumamente interesante cierto médico cortesano que se  comunicaba con un espíritu y este le decía como curar.
Pero hablando de Luis de Francia que vivió en el siglo XIII y que fue uno de los reyes más queridos de Francia he de aclarar que sí, era un poco fanático y que quienes le ponderan eran en primer lugar la Iglesia Católica y ciertos historiadores que vieron en ese rey cruzado, amantísimo de la fe católica un hombre piadoso y justo. Que recibía cuatro misas al día, dos de ellas cantadas. Sus cortesanos debían acompañarle.
Tuvo un montón de hijos, uno de ellos murió en una de las cruzadas.
Y sí, era un rey cruzado y organizó dos cruzadas muriendo en la última.
Los ciudadanos de Paris podían ir al palacio a pedir justicia y contarle sus cuitas.
Un rico mercader fue juzgado por sus desmanes, y no fue necesario perseguir a los amantes de la hechicería como ocurrió en mi novela (un dramatismo necesario para causar emoción) porque entonces quienes practicaban las malas artes lo hacían con sumo celo y cuidado.
Las brujas medievales eran curanderas, que sabían de hierbas, de medicina casera que aún hoy se utiliza en los pueblos y ciudades pequeñas, y los amuletos que portaban, su extraña fe era herencia de los dioses paganos que la Iglesia católica se empeñó en exterminar.
Ir a misa, comulgar, estar en paz con el alma y con Dios, despreciar lo terrenal y luchar contra las tentaciones era la vida del hombre del medioevo. Pero existían los pecadores, las expectativas de vida eran de no más de 40 años, por eso las jóvenes se casaban a los 15, porque tal vez ni siquiera pudieran sobrevivir a los partos.
Y la amenaza de la peste era latente, ocurría igual a las películas de un virus mortal que asola la humanidad y la extingue, en esos tiempos desaparecían familias enteras, ciudades de Europa fueron diezmadas durante la gran epidemia de la peste negra de 1347. No había posibilidad de escapar, moría el niño pequeño sin defensas, la madre que lo cuidaba, sus hermanos, sus sirvientes, todos morían. Era terriblemente contagiosa, el hálito contagiaba, los barcos cargados de mercancía de Asia llegaban a Europa portando el temible mal, trasmitido por la pulga de la rata. Aunque no lo puedan creer. Pero en la edad media las pulgas y chinches atormentaban vivamente a sus habitantes, y en el célebre manuscrito medieval el menagier de Paris, su autor escribe una especie de tratado sobre el ama de casa dedicado a su joven esposa en el cual le da algunas recetas para deshacerse de estos molestos insectos.
Frente a la angustia de las privaciones, del hambre, y una vida corta, ese hombre se  enfrentaba a sus deseos violentamente reprimidos por la fe.
Pero hasta el más feroz de los pecadores se asustaba cuando llegaba su hora, si tenía tiempo de enterarse por supuesto y entonces pedía recibir la última confesión porque irse de ese mundo sin recibirlo era el peor de los castigos.
Sobre este sacramento llamado luego la extremaunción hay una película muy interesante llamada el devorador de pecados que trata de este ritual.
El alma abandonaba el cuerpo y se iba al purgatorio, paraíso o infierno, pocos llegaban al paraíso, y algunos iban directamente al infierno, pero el purgatorio era el lugar más seguro.
Y este hombre medieval creía que comprando indulgencias podría ir al cielo, cuando sus pecados seguramente le llevarían junto al resto, al purgatorio.
Es muy interesante en la Divina Comedia, de Dante Alighieri (un clásico del Medioevo) ver a los condenados ir al infierno por pecados terribles, y la genialidad de este escritor se luce en el recinto del dolor, el lugar más terrible, enviando a sus enemigos, a los  fratricidas, a ese lugar. Mientras que en el paraíso estaba su amada Beatrice, a quien amó pero jamás pudo tener.  En esta obra se resume el espíritu medieval, espiritual, pero dominado por las pasiones, celoso de su fe...
Es solo una parte por supuesto.
Tampoco debemos pensar que los hombres en la edad media vivían temiendo la peste, sabiendo que no llegarían a vivir mucho tiempo, cuidándose de no pecar. Tal vez lo intentaban, luchaban contra sus debilidades de simples seres humanos.
Y en algunos aspectos, salvando distancias, y abundante tecnología esos hombres y mujeres no se diferencian mucho de nosotros. Amaban, reñían, trabajaban, reían, intentaban ser felices.
 http://www.arteguias.com/imagenes4/mujeresmusicos.jpg


5 comentarios:

  1. Muy interesante el artículo Camila.

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  2. Hola Cami
    Es asobroso y muy instructivo todo lo que sabes.
    Gracias por esta entrada

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  3. Hola. Has tocado dos temas muy interesantes. También la peste (más la disentería y el cólera) y San Luis se conocieron muy bien. En la Séptima Cruzada, sus hombres fueron atacados por la peste y en la Octava volvieron a ser atacados por la peste. Se dice que San Luis murió diciendo "Jerusalén, Jerusalén". Ni en la mortal agonía quiso desistir de continuar con su cruzada.
    Saludos. :)

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  4. Es verdad, era archi católico, y murió en la cruzada, demasiado joven.
    gracias por tu aporte Martín, besos

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