lunes, 25 de junio de 2012

Escribir histórica parte 3 y media





Escribir histórica no es sencillo, muchas veces la historia que contamos, que  pretende ser el reflejo de otros tiempos está teñida de subjetividad, de angustias del siglo XXI.
El horror a la homosexualidad se delata por ejemplo en que las protagonistas de esas novelas de regencia no tienen una amiga íntima como en las novelas de Jane Austen.  Esa amiga que sabe vida y obra de la protagonista, de sus sueños y pesares, que la besa, abraza y reconforta.
No, el único que puede tomarse tantas libertades es el galán de la novela...

Nuestra lucha diaria con el tiempo, la angustia y el estres también se delata en personajes apurados, corriendo tras el reloj, porque además los lectores de ahora, exigen acción.
Y si uno pinta a la heroína del medioevo por ejemplo siguiendo las normas de conducta de entonces, una joven piadosa, respetuosa y gazmoña entonces los lectores dicen "qué niña aburrida".

Las heroínas audaces, locas, casquivanas son las que ganan cada vez más adeptos entre las lectoras, mujeres que habrían sido las ovejas negras de las familias de antaño y que habrían terminado en el manicomio o dedicándose al viejo oficio, son, las preferidas.

Queremos leer histórica pero que no sea aburrido por favor, y que no delate demasiado la forma en que esos caballeros se tomaban su tiempo para "hablarle a la joven", luego 5 años de noviazgo, una noche de bodas sin pena y sin gloria, hasta que después del tercer o cuarto hijo la esposa aprendía a divertirse un poco. Esa era la triste realidad, si es que llegaba a divertirse un poco, cuando luego de tener 8,9, hijos sin poder evitarlo (porque los métodos para cuidarse eran desconocidos, o mal vistos por la recalcitrante iglesia católica) la pobre mujer pensaba, otro no, otro no...
Una antepasada mía decía "por un minuto de placer, nueve meses de dolor" y otra más contemporánea que se entregaba a su esposo ¨"para salvar el alma de su marido" que tal vez se viera tentado a buscar en otra parte una dama más cariñosa y apasionada.
Así eran nuestras antepasadas, reprimidas, aunque reconociendo que al menos tenían un minuto de placer en todo el embarazo...

Sacando la máscara de hipocresía de entonces, de la gran represión que sufríamos, imagino que mis pobres congéneres sabrían disfrutar de los placeres de la vida pero no acostumbraban a gritarlo a los cuatro vientos como ahora.  Pero que sin embargo la heroína desenfrenada, la vírgen ardiente del paraíso es la figura repetida en histórica, la oveja negra, fuera de contexto, de tiempo, protagonizan la novela histórica de todos los tiempos.

Pero se extraña ese mundo distinto, sin prisas, de caballeros gentiles, modales esmerados, el ritual de las recepciones... La vida de otros tiempos, sin los matices de estos tiempos locos y violentos.
Tal vez sea dificil desprenderse de estos clichés, aunque me gustaría leer una verdadera novela del siglo XIX escrita en estos tiempos, o una medieval que no sea puro sexo, espadas y damas entregadas como premio al sajón más esforzado...

Y que las editoriales se tomen la molestia de buscar talento en vez de buscar siempre lo vendible.

Nuestro desafío es mejorar, y seguir nuestro propio camino sin mirar ni a un costado ni a otro...


6 comentarios:

  1. Hola Cami
    Cuánta razón tienes.
    En parte pienso que si bien es cierto el tema centran de la novela romántica debe ser la historia de amor de la pareja (con todo lo que ellos supone), también es cierto que a veces se exajera en algunas cosas y se descontextualiza la historia.
    Pienso que debe haber un punto de equilibrio preciso: por un lado no tan parco mo debió ser la vida de esas épocas (¡Gracias Dios porque vivo en el magnífico siglo XXI!) y por otro lado no calcar lo que piensa y hace la gente de nuestra época a un contexto en el que algún tipo de pensamiento se vea descontextualizado y ridículo.
    Linda entrada, Cami.

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  2. Sabias palabras Mary,y eso que olvidé mencionar el lenguaje que no siempre es acertado ni logra trasmitir el espíritu de la época.
    Gracias por tu aporte es muy valioso Mary
    Y gracias de nuevo por estar!!!
    Camila

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  3. Estupendo e interesante artículo. La verdad es que algunas novelas se alejan bastante de la historia. Me parece de lo más atractivo la vida en esas épocas pasadas, cargadas de encanto...aunque también de cosas vulgares.
    Pero como tú dices me cansan las novelas que se escudan en el sexo y olvidan el contexto de la historia de amor como guión de la historia. A parte de la forma de hablar como bien comentas, a veces se olvidan que por ejemplo el medievo guarda unas formas y unas costumbres.
    Muy buena entrada. Un saludo!!!

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  4. Hola Camila,
    Aplaudo de pie por esta entrada, querida. Como autora de romántica histórica, he de darte la razón en lo que dices.
    A mí principalmente me molesta encontrarme con mujeres del siglo XXI "plantadas" en otra época en las novelas históricas. Creo que si vamos a escribir sobre otros tiempos debemos ser coherentes con lo que relatamos, o la novela no será creíble.
    Gracias por este post.
    Un saludo.

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  5. En realidad, las novelas de regencia ya me aburrieron, leí muchas y la verdad que la historia siempre giraba en el mismo sentido. Es verdad lo que decís, las editoriales apuestan a lo de siempre, lo común, lo que ya les dio éxito, para no arriesgarse con algo nuevo diferente.
    En general, la novela histórico-romántica se caracteriza por una protagonista que vive fuera de su tiempo, audaz, rebelde, desprejuiciada, claro, sino sería una ñoña al estilo de Jane Austen... Ya leímos a Jane Austen, pero ahora, creo que podemos leer y escribir, historias nuevas, diferentes, que enriquezcan nuestro estilo. Excelente entrada.

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  6. Gracias Romina, Miranda, RAquel por aportar opiniones, son muy importantes para mí.
    por supuesto tenemos el reto de innovar, y por lo tanto ser como el salmón, nadando contra la corriente. Menudo desafío! Pero sé que hay mucho talento escondido en las nuevas escritoras, ojalá se animen a autopublicarse si es que no consiguen editorial. O espero que las editoriales se aviven que no ganen los certámenes literarios siempre las mismas, que dejen espacio a las que seguimos en la sombra. BESOS!!!

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