viernes, 11 de mayo de 2012

Escritores, historiados, filósofos, gitanos y anda mais...

Los escritores debemos saber de todo. Saber de arte, arquitectura, obras de arte, lenguaje(fundamental) literartura, medicina (muy útil), historia, política y anda máis... Sabemos de todo como los gitanos, es un dicho popular por mi tierra. Hay que ver si los gitanos saben tanto como nosotros.
Y cuando estamos escribiendo que lady Anne sufrió un desmayo y perdió la conciencia, olvidando todo... Nos encontramos con que la memoria no se pierde tanto tiempo y que un golpe en la cabeza, debe ser en la parte posterior, cerca de la nuca y tan feroz que la pobre heroína realmente casi pudo quebrarse el cuello. Para luego perder la memoria, unas horas y nada más. El resto del tiempo que estuvo sin recordar es realmente una historia ficticia.
Las enfermedades y las curas de otros tiempos, hierbas, yuyos que actualmente se utilizan como calmantes (en la edad media) y luego cuando la medicina se apartó de la astrología y el estudio de los astros, y la iglesia dejó de quemar en la hoguera a quienes hicieran descubrimientos innovadores. El caso de Michel Servet por ejemplo quien descubrió la circulación pulmonar allá por el renacimiento.
 El barbero, el cirujano, el sangrador (quien aplicaba sangrías cuando se padecía gota u otras dolencia, era como la aspirina, en vez de tomar algo a los pobres le tajeaban el brazo y ¡a sangrar! El médico tal cual lo conocemos ahora no existía, y la medicina da un paso importantísimo con la aparición de la cirujía y la anestesia, siglos después...
La hechicería, la magia, la superstición y esos falsos curanderos iban de la mano.
Tantas cosas debemos saber amigos escritores, y nunca quedaremos satisfechos.
Y estamos en esto principalmente porque amamos nuestro trabajo. Pero prepárate, a mitad de la historia deberás investigar, averiguar cómo diablos se llamaba la iglesia del condado de Sussex, dónde se enterraban a los muertos si en la iglesia, en el cementerio del pueblo o en una fosa común... Como le ocurrió al pobre Mozart, un genio, un ángel, arrojado con un montón de cadáveres en una tumba anónima.
Por fortuna internet es una fuente de conocimiento y de datos interesantes, pero debes saber buscarlos. Entra en monografía, historia, medicina, páginas serias. Aunque no he tenido incovenientes, en ocasiones no está la información concreta, entonces mejor recurrir a los libros... el problema es el tiempo. Internet ahorra tiempo, esperas, sinsabores, te lo ofrece todo al alcanze de un click.

1 comentario:

  1. Completamente de acuerdo contigo, Camila. Hay que saber de todo un poco,y por supuesto saber usar esa información con coherencia en las novelas.
    Un abrazo.

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